Lo que vi y no vi en Rock Al Parque

A pesar de tener ganas de ir más días, sólo terminé yendo a la decimoséptima versión de Rock Al Parque en su último día y, en últimas, vi tres bandas. En esta entrada recojo, entonces, lo poco que vi, y lo que me quedé con ganas de ver.

Retroceder nunca, rendirse jamás, X

A Damon Albarn lo deben conocer, más o menos, unas tres generaciones que han experimentado de forma diferente su música.

De la hoja en blanco y otros terrores

Aparentemente, esto de escribir de la nada es complicado, y tener el espacio en blanco, tanto en un papel como en una pantalla, termina por asustar a cualquiera.

¿Romper el silencio?

Volviendo a abrir este espacio, quiero dejar un cuento que, por pura casualidad, me ha servido a varios propósitos durante las últimas semanas. Además de permitirme retomar a Kafka, me pareció metafóricamente muy rico, y espero que lo disfruten de la misma manera.

Un cambio en los vientos

Se ha armado tremendo revuelo por el Grammy que le dieron como grabación del año a ‘The Suburbs’, de Arcade Fire y, realmente, no es para menos.

martes, 17 de mayo de 2011

De la hoja en blanco y otros terrores

La idea de hoy es perturbadoramente corta, y dice así. Yo, que soy un escritor amateur – y bien amateur – me siento frente a una hoja en blanco y quedo frío. Aparentemente, esto de escribir de la nada es complicado, y tener el espacio en blanco, tanto en un papel como en una pantalla, termina por asustar a cualquiera. Y digo cualquiera porque creo que hasta a quienes escriben regularmente (o más regularmente que yo, por lo menos) les pasa lo mismo.

Sin embargo, escribir me resulta increíblemente placentero, sobre todo si lo hago con tinta y papel. Siendo así, y aunque sé que esto no lo lee prácticamente nadie, me comprometo a escribir más regularmente, sobre lo que sea. Aplican condiciones y restricciones, a saber:

Primero, escribir sobre ‘lo que sea’ debe matizarse, por supuesto. Para leer boberías está buena parte del Internet, y buena parte de la prensa, dicho sea de paso. Eso no significa que pretenda dedicarme a asuntos de enorme importancia o a debates de proporciones grotescas. Sobre la marcha, espero, me iré afinando en esto.

Segundo, voy a ver si logro quitarme las taras que tengo en la cabeza, que sólo me dejan escribir de una manera. Con creciente espanto me he dado cuenta que sólo puedo estructurar palabras de una forma: me posee el ‘rigor del ensayo’, por darle un nombre a la castración de cualquier narrativa que busque algo más que explicar, analizar o criticar algo bajo las reglas de la academia. Me da espanto porque, precisamente, me asusta que cualquiera de mis escritos signifique, inmediatamente, aburrimiento.

(Tal vez exagero, y hay quienes disfruten de alguna forma leer lo que he escrito hasta ahora, pero creo que esos casos son de gente que sufre de mi mismo mal.)

Eso era. Este fue mi primer intento de un cuentito de terror.

Se escucha: Voices in Quartz - Cut Copy.

domingo, 27 de febrero de 2011

¿Romper el silencio?

Volviendo a abrir este espacio, quiero dejar un cuento que, por pura casualidad, me ha servido a varios propósitos durante las últimas semanas. Además de permitirme retomar a Kafka, me pareció metafóricamente muy rico, y espero que lo disfruten de la misma manera. O a su manera. O como quieran, pero léanlo.

***

El silencio de las sirenas
Franz Kafka

Existen métodos insuficientes, casi pueriles, que también pueden servir para la salvación. He aquí la prueba:

Para protegerse del canto de las sirenas, Ulises tapó sus oídos con cera y se hizo encadenar al mástil de la nave. Aunque todo el mundo sabía que este recurso era ineficaz, muchos navegantes podían haber hecho lo mismo, excepto aquellos que eran atraídos por las sirenas ya desde lejos. El canto de las sirenas lo traspasaba todo, la pasión de los seducidos habría hecho saltar prisiones más fuertes que mástiles y cadenas. Ulises no pensó en eso, si bien quizá alguna vez, algo había llegado a sus oídos. Se confió por completo en aquel puñado de cera y en el manojo de cadenas. Contento con sus pequeñas estratagemas, navegó en pos de las sirenas con alegría inocente.

Sin embargo, las sirenas poseen un arma mucho más terrible que el canto: su silencio. No sucedió en realidad, pero es probable que alguien se hubiera salvado alguna vez de sus cantos, aunque nunca de su silencio. Ningún sentimiento terreno puede equipararse a la vanidad de haberlas vencido mediante las propias fuerzas.

En efecto, las terribles seductoras no cantaron cuando pasó Ulises; tal vez porque creyeron que a aquel enemigo sólo podía herirlo el silencio, tal vez porque el espectáculo de felicidad en el rostro de Ulises, quien sólo pensaba en ceras y cadenas, les hizo olvidar toda canción.

Ulises (para expresarlo de alguna manera) no oyó el silencio. Estaba convencido de que ellas cantaban y que sólo él estaba a salvo. Fugazmente, vio primero las curvas de sus cuellos, la respiración profunda, los ojos llenos de lágrimas, los labios entreabiertos. Creía que todo era parte de la melodía que fluía sorda en torno de él. El espectáculo comenzó a desvanecerse pronto; las sirenas se esfumaron de su horizonte personal, y precisamente cuando se hallaba más próximo, ya no supo más acerca de ellas.

Y ellas, más hermosas que nunca, se estiraban, se contoneaban. Desplegaban sus húmedas cabelleras al viento, abrían sus garras acariciando la roca. Ya no pretendían seducir, tan sólo querían atrapar por un momento más el fulgor de los grandes ojos de Ulises.

Si las sirenas hubieran tenido conciencia, habrían desaparecido aquel día. Pero ellas permanecieron y Ulises escapó.

La tradición añade un comentario a la historia. Se dice que Ulises era tan astuto, tan ladino, que incluso los dioses del destino eran incapaces de penetrar en su fuero interno. Por más que esto sea inconcebible para la mente humana, tal vez Ulises supo del silencio de las sirenas y tan sólo representó tamaña farsa para ellas y para los dioses, en cierta manera a modo de escudo.

lunes, 14 de febrero de 2011

Un cambio en los vientos

Se ha armado tremendo revuelo por el Grammy que le dieron como grabación del año a ‘The Suburbs’, de Arcade Fire y, realmente, no es para menos. Arcade Fire ha logrado convertirse en una propuesta musical muy completa y muy rica en sonidos. Desde su primer disco de larga duración, hace casi siete años, se les ha notado el trabajo y, personalmente, estoy muy contento de que se hayan posicionado en una categoría como los Grammy.

Podrán decir que los premios son únicamente una vitrina de la industria musical para promocionar discos e incentivar las ventas de los artistas pop, en el sentido amplio de la palabra. Y probablemente esto sea cierto, pero no por eso hay que desconocer que es un espacio importante para que una banda se dé a conocer, y para lograr que su música llegue a más personas. Sí, seguramente eso significará que vendan más, pero eso no me parece malo en sí.

Lo que sí me parece reprochable es que bandas que habían venido consolidando un sonido propio, al lograr reconocimiento comercial hagan una música más ‘digerible’ o aceptable a ciertas necesidades estrictamente comerciales. Este ha sido el caso de Muse, evidentemente, y yo creo que le empezó a pasar a Placebo después de su último disco. Y da tristeza, o rencor incluso, que esto que llaman ‘industria musical’ vaya diluyendo propuestas tan ricas en significado.

Mi objetivo no es hacer una diatriba contra la industria. Además de inútil, sería poco coherente, pues en esta época en que vivimos es imposible que no consumamos cultura en el sentido más perturbador del término. Como tantas otras cosas, la música y el arte en general se han convertido en mercancías, pero yo quisiera ver algo más de contenido en unas cosas que en otras.

Y creo que por eso es que me gusta tanto Arcade Fire. Porque desde la primera vez que los oí, hace unos cuatro años más bien largos, les sentí autenticidad, fuerza y compromiso en las canciones. Y, hasta ahora, no me he sentido defraudado por la música que han continuado haciendo, que definitivamente es – y me siento obligado a exagerar con la redundancia – una música musicalmente muy musical.

Creo que lo que pasó anoche, más que significar una transformación en la forma como se entiende y se vende la música, es una pequeña declaración. Es una manifestación de que, a pesar de lo ahogante y repetitivo que puede ser el sistema, hay muchos grupos – no sólo Arcade Fire, obviamente – que a través de un trabajo que ha sido continuo y coherente, han ido abriendo espacios para nuevas cosas: nuevas músicas y nuevas formas de entendernos.

El tono del post es inusualmente optimista, lo sé. Pero ando contento, ¿qué más hago?

Se escucha (a todo volumen): Neighborhood #3 (Power Out) – Arcade Fire

PS. Si tengo tiempo, en un rato subo el 'Funeral', que no fue álbum del año, pero ha sido álbum de la vida.

domingo, 23 de enero de 2011

Los diez del diez, parte IX

Vamos llegando al final, a ver si por fin salimos de esta lista. Blonde Redhead me gustó desde la primera canción que oí, de su segundo álbum '23'. A finales del año pasado descubrí, más por una casualidad que por otra cosa, su nuevo lanzamiento, 'Penny Sparkle', que continúa en la línea planteada por sus anteriores discos: canciones muy emocionales, una voz que me resulta embriagadora y una gran calidad musical.

Les dejo, entonces, este álbum de una banda verdaderamente internacional: con una cantante japonesa, dos músicos italianos y toda la calidad neoyorquina, espero que lo disfruten.

Aquí lo pueden descargar.



Tracklist

1- Here Sometimes (4:43)
2- Not Getting There (2:46)
3- Will There Be Stars (4:27)
4- My Plants Are Dead (4:18)
5- Love or Prison (6:13)
6- Oslo (3:54)
7- Penny Sparkle (4:34)
8- Everything Is Wrong (2:49)
9- Black Guitar (5:20)
10- Spain (4:56)

sábado, 22 de enero de 2011

Los diez del diez, parte VIII

El cuarto álbum de la banda inglesa Hot Chip también salió durante el año pasado. ‘One Life Stand’ se convirtió en uno de los más representativos álbumes de la corriente de rock alternativo proveniente del Reino Unido, y posicionó a la banda como uno de los principales representantes de esta nueva ola.

El álbum es mucho más melódico que sus predecesores y, sobre todo, las letras tienen un contenido mucho más emocional. Desde el título de la grabación se empiezan a entrever los principales elementos que, poco a poco, van mostrando una nueva etapa del quinteto de Londres. Canciones como ‘Thieves In The Night’ o ‘Hand Me Down Your Love’ permiten entender un nuevo enfoque del contenido de su música.

Uno de mis grandes favoritos del año pasado, que además me recuerda el chasco de perderme el concierto que dieron en Bogotá. En otra ocasión será. Bajen el álbum aquí y escúchenlo con mucha calma.



Tracklist

- Thieves In The Night (6:09)
- Hand Me Down Your Love (4:33)
- I Feel Better (4:41)
- One Life Stand (5:23)
- Brothers (4:21)
- Slush (6:29)
- Alley Cats (5:21)
- We Have Love (4:28)
- Keep Quiet (4:02)
- Take It In (4:10)

Tendrán que perdonarme por el frenesí de posts, pero quiero zanjar este asunto que dejé pendiente desde hace semanas y seguir con las novedades que nos ha traído el nuevo año.

Los diez del diez, parte VII

Árabes e israelíes por lo general no congenian muy bien. Sin embargo, en Quebec se ha venido demostrando una excepción a esta regla. Chromeo es un dúo que combina el electro con un funk muy movidito, inevitablemente bailable, que se combina con propuestas gráficas bastante buenas.

Su tercer disco, Business Casual, permite ver cómo la banda ha venido mejorando tanto en lo musical como en lo visual. El cidí tiene muchísima fuerza, los sencillos han sido inmejorables y han salido con videos de gran calidad. Después de haber usado su música con gran éxito en una fiesta hace algunos días, sin duda están recomendadísimos para escuchar.

Que lo disfruten y que lo bajen aquí.



Tracklist

- Hot Mess (3:44)
- I'm Not Contagious (3:39)
- Night by Night (3:47)
- Don't Turn the Lights On (4:33)
- You Make It Rough (7:18)
- When the Night Falls (3:45)
- Don't Walk Away (3:31)
- J'ai claqué la porte (2 :26)
- The Right Type (3:54)
- Grow Up (3:04)

Los diez del diez, parte VI

Spoon fue uno de mis gratos descubrimientos del año. Cuando oí Transference, el cidí que dejo hoy para descarga, pensé que era bastante buen debut para una banda: muy completo, muy coherente y con una propuesta dinámica y con bastante contenido propio. Cuando investigué sobre la banda, me di cuenta de mi error: Transference no es su debut. Es el séptimo álbum de estudio del grupo de Austin, Texas.

Que sean de Austin me gustó aún más, porque entre mis proyectos a mediano plazo está irme para allá. Pero bueno, eso será otro tema. Por ahora, disfruten.

Aquí lo pueden descargar
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Tracklist

- Before Destruction (3:17)
- Is Love Forever? (2:07)
- The Mystery Zone (4:59)
- Who Makes Your Money (3:44)
- Written in Reverse (4:18)
- I Saw the Light (5:32)
- Trouble Comes Running (3:05)
- Goodnight Laura (2:28)
- Out Go the Lights (4:36)
- Got Nuffin (3:58)
- Nobody Gets Me But You (4:56)

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